El payaso que promueve la risa como terapia en los hospitales

Xavi Estrada es miembro de Pallapupas, una asociación que visita los centros médicos para sacar una sonrisa a los pacientes.

Decía el humorista Charlie Chaplin que un día sin sonreír es un día perdido. La célebre frase, utilizada como leitmotiv por muchos y repetida hasta la saciedad en publicaciones de adolescentes en Instagram a modo de lema vital, es en el fondo una gran verdad que intenta recordar a diario Xavi Estrada.

Incluso en los peores contextos, ante las circunstancias más difíciles, una sonrisa puede ayudar a cambiar la forma en la que vemos la realidad que nos rodea. Esa es la premisa que define el día a día de este barcelonés, uno de los miembros del proyecto Pallapupas, asociación formada por casi una veintena de payasos de hospital. “Nos proponemos generar un cambio a la hora de afrontar la adversidad”, explica este integrante sobre las bases del proyecto.

 El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”

La iniciativa solidaria aglutina a todo tipo de artistas con el único requisito de incorporar el humor en su ADN. Auténticos profesionales del ‘clown’ que acuden a los centros hospitalarios catalanes para arrancar una sonrisa a los enfermos y hacerles olvidar las dificultades que atraviesan. “A través del humor, abrimos una ventana para que se den cuenta de que otra actitud frente a la enfermedad es posible”, reflexiona Xavi.

Tras quince años de experiencia en Pallapupas, las intervenciones en los hospitales se han convertido, también para él, en una inyección de positivismo y energía. “Sabemos que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”, expresa. Después de contactar con el personal del hospital y planificar la actuación a desarrollar en el centro, una vez conocidos los detalles del paciente, entran en acción. Siempre en pareja. Y casi en cualquier circunstancia que atraviese el interno.

“Actuamos en situaciones de distensión emocional, pero también en momentos críticos, curas e intervenciones quirúrgicas”, algo que agradecen los enfermos. “Para nosotros es muy gratificante y a la vez ellos nos trasladan su agradecimiento”, relata Xavi. Performances que contribuyen a reducir el estrés, la angustia y el sufrimiento.

Es la alegría trasladada a los pasillos de las plantas. La supervisión y coordinación con los servicios médicos, remarca, es clave para que su tarea sea exitosa y se haya convertido en una realidad habitual en los hospitales. Cuatro horas de actividad en un espacio en el que impera, por encima de todo y pese a la preparación previa, la improvisación del artista en su puesta en escena. Conocer al paciente antes de actuar permite trabajar en base a las necesidades de cada caso para que la experiencia sea positiva para todos.

A sus 45 años, Xavi ha encontrado un espacio en el que expresar su talento a la vez que recibe el agradecimiento de aquellos que presencian sus actuaciones. “Para mí fue todo un descubrimiento”, recuerda tras más de una década como payaso de hospital. Proveniente del mundo de la danza, conoció un escenario que sólo puede calificar como “apasionante”. Para él, uno de los aspectos más atractivos es poder crear estrategias para adaptarse cada día a las nuevas circunstancias.

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