5 pasos para sanar las heridas del pasado según Ignacio de Loyola

Con frecuencia, las emociones surgen de una fuente misteriosa en lo más profundo de nosotros y nos encontramos ansiosos y molestos sin saber por qué. Normalmente no podemos decir por qué estamos teniendo un mal día y tenemos problemas para solucionarlo. Esto se debe a que, como me dijo una vez un psicólogo, no sabemos lo que estamos sintiendo. Lo que significa que a menudo nos comportamos de forma no examinada y no saludable porque estamos sufriendo dolores del pasado que ni siquiera sabemos que todavía nos afectan. Solo más tarde, cuando nos detenemos y reflexionamos, entendemos la causa de nuestro malestar.

Como sacerdote, hablo con personas que buscan consejo y oración y me doy cuenta de que las heridas y el trauma del pasado pueden permanecer como una herida abierta. Puede ser un recuerdo de la infancia o un evento más reciente, pero de cualquier manera si no se trata, el daño pasado continuará causando un efecto negativo y continuo. La falta de sanación interna puede destruir matrimonios y amistades. Nos hace comportarnos de manera autodestructiva y puede hacer que la paz interior sea imposible.

Entonces, ¿cómo sanar y avanzar?

La vida de San Ignacio de Loyola, sacerdote del siglo XVI y fundador de la Compañía de Jesús, estuvo marcada por varios eventos inductores de trauma. Su madre murió cuando él era joven, estuvo involucrado en varios altercados violentos y asesinó a un hombre en un duelo, y tuvo una pierna mutilada por una bala de cañón en la batalla. Como resultado de su lesión, se sometió a varias cirugías dolorosas sin anestesia. Fue durante su recuperación que comenzó a contemplar su vida y comenzar a hacer cambios. En última instancia, publicó sus Ejercicios espirituales, que detallan su método práctico para lograr la libertad espiritual. Parte de su proceso, llamado Examen, es útil para examinar heridas pasadas, errores y motivaciones para las acciones.

Aquí está su meditación diaria de cinco pasos que ayuda a sacar a la luz el dolor pasado y abre el camino a la curación …

Busca la luz

Con esto, San Ignacio nos propone que ampliemos nuestra perspectiva. Es muy fácil fijarse en los daños del pasado y permitir que se conviertan en nuestra identidad, por lo que llevar ese peso a lo largo del tiempo se vuelve aislante. Es tremendamente útil vernos a nosotros mismos con nuevos ojos. Ignacio particularmente propone buscar la perspectiva de Dios, pero también es bueno encontrar el apoyo de amigos y familiares.

Da gracias

Cuando estoy ansioso o me siento herido, mi mente se fija constantemente en mis preocupaciones, lo que solo hace que el dolor crezca en tamaño. Los psicólogos concuerdan con San Ignacio en que es importante insistir en la experiencia positiva para romper un ciclo mental negativo. Esto no borrará el daño, pero proporcionará un espacio de respiración emocional muy necesario.

Conoce tus emociones

Observa de manera honesta el día, incluyendo qué heridas se pueden haber acumulado y qué heridas del pasado aún persisten. A menudo me tomo mi tiempo al final del día para reflexionar y considerar honestamente dónde estoy, preguntándome qué emociones estoy experimentando e identificando su origen. Las emociones fuertes significan que tengo que esforzarme para resolver todo lo que sucede en mi alma. Los psicólogos están de acuerdo en que es vital hacer esta revisión, identificar las emociones y trabajar para comprenderlas.

Sé responsable

Es difícil, pero no importa quién me haya lastimado, no puedo usarlo como excusa para justificar mis fallos. Uno de los pasos para curar es romper el ciclo de actuación. Incluso si me afectan negativamente las heridas pasadas, no puedo permitir que la negatividad sature el resto de mi vida y controle mi comportamiento. Cuando asumimos la responsabilidad de nuestras acciones, nos deja libres para tomar decisiones positivas en el futuro.

Prepárate para el mañana

No tenemos que estar cautivos de nuestro pasado para siempre, y el futuro es brillante para todas las personas, independientemente de las experiencias que nos llevaron a donde estamos hoy. San Ignacio aconseja que cada día hagamos la resolución de ser la mejor versión posible de nosotros mismos.

A lo largo de su vida, San Ignacio encontró que sus meditaciones eran una forma efectiva de dejar atrás su pasado y progresar hacia el tipo de persona que quería ser. Su influencia se sigue sintiendo ampliamente en la actualidad, ya que las personas de todos los ámbitos de la vida utilizan sus métodos prácticos para progresar en el autoconocimiento, comprender sus emociones y encontrar la curación.

 

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