“Tus piernas o tu vida”: el testimonio de un joven de 16 años con cáncer

Rusty y Kendra Thomas son un matrimonio con una familia muy numerosa -13 hijos- que han llamado la atención de muchos por su profunda fe. Jeremiah -16 años- padece un cáncer muy agresivo y solo un milagro le devolverá, además de su salud, la capacidad de volver a caminar y de practicar el deporte de su pasión, el fútbol americano.

La entereza con la que esta familia ha llevado esta situación es digna de ser compartida.

Rusty relata así una conversación con su hijo: “Me acerqué a Jeremiah, me acosté a su lado y le dije: ‘Tenemos una dirección y dos opciones: o regresamos a Texas, a casa, hasta esperar el momento en que te vayas con el Señor o volvemos a luchar. ¿Qué quieres hacer hijo?’ Jeremiah sonrió en su rostro y dijo: ‘Papi, quiero luchar’. ‘¡Entonces lucharemos!’, le respondí. Al siguiente día, como respuesta del cielo, recibió un vídeo de Sean Lee, LB de los Cowboys de Dallas en el que le daba ánimos. Pero lo más asombroso de todo fue que el jugador llevaba puesta una camiseta con la palabra Fight (luchar).”

JEREMIAH

Jeremiah Thomas Facebook

Por su parte su madre Kendra le comentó el dilema al que se enfrentaban: “¿Tus piernas o tu vida?” Tenía que someterse a una cirugía para extirpar el tumor de la espalda porque había perdido para siempre la habilidad de caminar. La operación era además muy arriesgada. Para él esta cuestión era muy dolorosa: Su principal motivación para seguir luchando contra el cáncer de huesos fue volver a jugar… ¿Y ahora? ¿Cómo sobrellevar esto? Esta dispuesto a enfrentarse a la sangre en su pulmón, al dolor en su cuerpo, al tumor en su pecho y  a las varillas en su espalda. ¡Pero a no tener piernas…! “¡No, sus piernas, no Dios mío! Quienes le amamos sabemos lo que significan para él.”

Sin embargo ante el dilema de  “¿Tus piernas o tu vida?” Jeremiah decidió vivir. Ahora no puede jugar al futbol pero sí protege su vida que para él es un regalo de Dios. Por eso a día de hoy, este joven comparte su historia de vida y esperanza junto a sus padres con la que intenta inspirar a su generación.

El cáncer le pudo haber quitado el fútbol y sus piernas, pero no su corazón porque en su interior late hay algo más apasionado que su amor por el juego, su amor por Jesús. De hecho, cuando los médicos le dieron la noticia, dijo: “Aún puedo desde una silla de ruedas unirme al sufrimiento de mi generación”.

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SOURCEAleteia
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