La mujer de Santi Cañizares, habla por primera vez de la muerte de su hijo

El exfutbolista Santiago Cañizares lleva 10 años casado con Mayte García, en una década que ha sido convulsa para ambos. El portero tenía tres hijos de su matrimonio anterior, y junto a Mayte tuvo otros cuatro: Sofía, la mayor, y los trillizos Martina, India y Santi. Hace ahora un año, en junio de 2017, el matrimonio hacía público como el pequeño Santi —de entonces cuatro años— se enfrentaba al cáncer. El niño falleció a finales del mes de marzo, con sólo cinco años.

Desde entonces, Cañizares había dado algunas declaraciones sobre la pérdida, asegurando que su hijo era “el amor más puro” que había conocido, pero García no se había pronunciado al respecto. Ahora lo ha hecho en el programa de TVE Amigas y Conocidas, donde ha querido expresar cómo lo ha vivido y recordar al pequeño: “Fue mi maestro, un sabio”.

“Mi única misión era que mi hijo fuera feliz cada día”, ha asegurado en el talk show presentado por Inés Ballester, que aseguró estar asombrada por la entereza. En él Mayte García aseguró que sus tres hijas han sido quienes “han vivido lo peor” y que han aprendido a “valorar todo, lo importante”.

“Con la fe ellas sienten que su hermano se va cerquita de Dios y entienden que esta en un lugar mágico. Ha sido una lección que les marcará toda su vida”, afirmó. Tal y como contó, ella y su familia son “personas católicas, cristianas, creemos en Dios y nos tenemos mucho en la fe, nos ha ayudado muchísimo”, y de ahí ha venido parte de su consuelo. “Pienso que me ha elegido. Al final entiendes que vino con una misión, ayudarnos a ser mejores personas, a valorar cada instante de nuestra vida, el día a día, a tener más corazón, a tener menos disputas. A valorar todo”, explicó ante una Ballester muy emocionada.

“Todos los creyentes, cuando les ocurren estas cosas, dejan de creer, dejan de tener fe. Yo, todo lo contrario. Me sumé mucho más a la fe, era mucho más constante, mucho más practicante, porque sentía esa paz. Yo creo que todo el mundo tiene una misión, un destino en esta vida; el de mi hijo fueron cinco años pero muy intensos”, asegura García, que confiesa que “nunca” pasó por “el enfado”. Sí por la pena y por la añoranza, pero no por el enfado.

“Creo que mi hijo vino a este mundo a dar una lección de vida, no solo a nosotros sino a la gente que nos rodea. Creo que podemos ayudar mucho a la sociedad y a todos los padres y personas que están pasando por momentos complicados”, contaba García sobre los motivos por los que acudía al programa. “Nunca perdió la sonrisa, nunca se quejaba de nada”, contaba su madre sobre Santi. “Me enseñó eso, que cualquier adversidad que te llegue en la vida tienes que afrontarla con dignidad. Él no se quejaba de nada”.

Libros recomendados