El secreto de ser irresistible

Todos tenemos ese amigo que es el alma de la fiesta, a quien todo el mundo quiere, que puede entablar una conversación con cualquier persona, en cualquier lugar, y que, sobre todo, deja a todo el mundo sintiéndose mejor de lo que se sentían antes.

Estas personas son realmente irresistibles, pero generalmente no es debido a sus grandes movimientos de baile o su gran apariencia.

Si nos fijamos esas personas tienen algo en común y es que la clave para ser irresistible se reduce a una cosa: las personas irresistibles se preocupan más por los demás que por sí mismas.

Las personas irresistibles poseen un interés auténtico en quienes les rodean. Como resultado, no pasan mucho tiempo pensando en sí mismos. No se obsesionan con lo bien que son aceptados o tratados, porque están demasiado ocupados centrándose en la gente con la que están.

Para que este hábito funcione, es fundamental dejar el móvil y enfocarse en las personas con las que nos encontramos. Concentrémonos en lo que nos están diciendo, no en cuál será nuestra respuesta, o en cómo lo que están diciendo nos afectará. Cuando las personas nos cuenten algo sobre sí mismas, es fundamental hacer un seguimiento con preguntas abiertas para hacerles hablar aún más.

Aquí está la cosa: a todos nos encanta hablar de nosotros mismos. Esto no es una gran sorpresa para nadie. Afortunadamente, en la universidad aprendemos el arte de dar y recibir conversación, pero como adultos, nos puede resultar más difícil hacer amigos.

Por eso aprender a escuchar es las clave, y supone saber hacer las preguntas adecuadas. Cuando acabamos de conocer a alguien, las preguntas abiertas son el mejor camino a seguir. Entonces, en lugar de preguntarle a alguien dónde creció, es mejor decirle algo como: “Cuéntame sobre la ciudad en la que creciste y sobre cómo eran tus escuelas”.

Este tipo de pregunta abierta le permite a la persona describir mucho más que la ubicación física de su ciudad natal. Seguramente con su explicación te harás una idea de cómo fue su infancia, a qué tipo de escuela asistió y, a menudo, lo que le gusta o no de su ciudad natal.

El arte de escuchar y de saber dar conversación es doblemente importante en los negocios. No importa a qué tipo de negocio te dediques, tener éxito dependerá de tu capacidad para establecer y mantener relaciones. Y las relaciones no se basan en hechos, se basan en el conocimiento. Puedes memorizar una hoja informativa sobre la vida de una persona pero no tener ni idea de quién es, en qué está interesado ​​y qué le motiva a hacer lo que hace.

La segunda parte de escuchar consiste en solo eso, escuchar. Esto implica dejar el teléfono y centrarse en lo que la otra persona nos está diciendo. Significa escuchar sus palabras, leer sus expresiones y el lenguaje corporal, y no pensar en cómo vamos a responder hasta que hayamos absorbido por completo lo que nos están diciendo.

Con demasiada facilidad, las conversaciones se convierten en un formato yo hablo / tú hablas: la persona nos cuenta su vida, nosotros contamos la nuestra y al terminar la conversación nadie se siente conectado o escuchado.

Así que la próxima vez que hables con alguien, trata de enfocarte más en aprender todo lo que puedas sobre esa persona haciendo preguntas de seguimiento, manteniendo las cosas abiertas, y no compartiendo detalles sobre tu vida hasta que te pregunte. Esto dejará a la otra persona sintiéndose como si realmente la hubieran escuchado en la conversación, ¡y nada es más irresistible que saber que alguien se preocupa lo suficiente como para escucharte!

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