El joven que supera sus propios límites y crea robots para cambiar el mundo

A Joan Hidalgo le diagnosticaron una enfermedad degenerativa pero sus montajes se han hecho famosos y han llegado hasta el Pontífice.

Se inspiró en los robots que protagonizan Star Wars pero las creaciones de Joan Hidalgo van más allá de batallas intergalácticas. De hecho, pregonan otros valores ligados a una sociedad mejorada, aunque es cierto que la historia de este joven de 17 años recién cumplidos también merecería un guión cinematográfico que hiciera compañía a los ya archiconocidos C-3PO y R2-D2.

Mientras eso no sucede, os propongo otro tipo de aventura, un relato para el que hay que viajar hasta Sant Cugat del Vallès y conocer de cerca la historia de superación de alguien que planta cara a sus limitaciones vitales sin perder la imaginación ni la sonrisa.

Una fiesta para su silla adaptada

Joan no puede llevar el ritmo de vida que tienen la mayoría de chicos de su edad. Cuando tenía cuatro años le diagnosticaron Ataxia-Telengiectasia, una enfermedad degenerativa y hereditaria de las llamadas raras que supone una pérdida progresiva de la coordinación en extremidades, ojos, cabeza y un aumento del riesgo de infecciones. En España solo hay poco más de una treintena de casos diagnosticados. Hace unos ocho años celebró junto a su familia una fiesta muy especial. Una celebración que consistía en dar la bienvenida a la que hasta ahora es su compañera de viaje: una silla de ruedas adaptada a sus necesidades.

No poder andar, ni correr, ni jugar al fútbol con los demás como había hecho años atrás ha sido un obstáculo para Hidalgo, pero jamás ha abandonado la carrera. Sus padres y su hermana son su gran apoyo y, con el cariño de su familia, Joan ha desarrollado otras habilidades como la que le ocupa su tiempo desde hace tres años: la creación de unos robots gracias a su imaginación y a todo tipo de material de reciclaje.

Su padre, que también se llama Joan Hidalgo, ha sido el motor para que el joven desarrollara esta inventiva. Inspirado en un modelo que un día vio en el aparador de una tienda, propuso a su hijo crear sus propios robots gracias al material reciclado que iban recogiendo previamente, gracias también a la colaboración y el apoyo de Ecoembes y l’Agència de Residus de Catalunya. Todo sirve en la imaginación de este tándem que, en tres años, ha sido capaz de crear más de 300 robots diferentes. No hay ninguno igual y, por si fuera poco, todos tienen su nombre y están documentados en una base de datos, como no, con fotografía incluida.

Latas, cables, botones, clips, envases de suavizante…Hidalgo ha sido capaz, con la ayuda de los suyos, de crear los protagonistas de un ‘Star Wars’ reciclado. La Fundación Itinerarium, que tiene el objetivo de desarrollar proyectos que mejoren los procesos educativos y sociales, apostando también por la inclusión, se enamoró del proyecto de Hidalgo y le ofreció no solo la sede para poder trabajar junto a su padre en la creación de nuevos modelos de robots, sino también la posibilidad de venderlos en su tienda especial por un precio simbólico de unos 20 euros. Además, el joven también muestra sus habilidades robóticas en diferentes ferias o mercados que se realizan por toda Catalunya. Sus robots ya han creado marca hasta el punto que uno de los habitantes más ilustres de este planeta tiene uno en sus manos.

Hidalgo es un apasionado de la artes gráficas y se forma en ello cada mañana

Fue la pasada semana cuando Joan Hidalgo, de la mano de Itinerarium, pudo viajar junto a otros jóvenes hasta Roma, concretamente El Vaticano, para conocer al Papa Francisco. El joven decidió viajar junto a uno de sus robots que regaló al Pontífice y que este aceptó encantado. Y es que en estrategias de marketing pocos competidores tiene. El chico se ha creado también una cuenta en Instagram con el nombre de ‘joanrobots’ donde posa orgulloso con sus robots o muestra su día a día junto a su familia. Una galería que tiene un valor incalculable.

Las pasiones de Joan van más allá de los robots. Todas las mañanas asiste a un curso de artes gráficas en Barcelona, otra de sus motivaciones. Su relación con las nuevas tecnologías es exquisita y muestra un dominio envidiable, también a la hora de coquetear con su móvil. Lo podéis encontrar escuchando música de sus grupos preferidos (Txarango, Els Catarres, La PegatinaRoger Argemí Blaumut, entre otros), jugando a la videoconsola en su particular Mundial de fútbol o relajándose en su habituación en la que no puede faltar un póster con uno de sus mayores ídolos y al que también tuvo la oportunidad de conocer en persona:Andrés Iniesta.

Una historia de superación con premio que no cesa

La historia de Joan también es el relato de una familia que lo ha dado todo para que él sea feliz. La dependencia del chico hizo que tuvieran que cerrar el negocio de una imprenta, dejar el hogar que tenía entonces y trasladarse a Sant Cugat desde donde batallan cada día con una ayuda estatal anual y poco más de 300 euros que reciben al beneficiarse de la Ley de Dependencia de la Generalitat. No hace faltar decir que sus gastos están muy por encima de esas ayudas pero su lucha incansable por el bienestar de su hijo pequeño va más allá de los números.

Hidalgo, que fue galardonado el pasado año con un Premi Sant Cugat por su espíritu de superación, es un chico de pocas palabras, especialmente si tiene delante un periodista como yo que le atosiga con sus preguntas. Aún así, no deja de sonreír y no tiene un “no” por respuesta a todo lo que le pido. Y es que el joven abandera una misión con una triple bandera: la visibilidad de su enfermedad, la importancia del reciclaje y la degustación de los pequeños momentos de la vida, más allá del mañana. Su colección de robots son un claro ejemplo de que su alma vive en el hoy y no entiende de rendiciones. Y eso es algo que sí que comparte con sus amigos C-3PO y R2-D2.

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