Jean Vanier: “En este mundo es fácil olvidarse del ‘nosotros’ y de que somos parte de una familia”

Filósofo, escritor y humanista renombrado, Jean Vanier es, sin embargo, conocido por ser el fundador de dos organizaciones internacionales consagradas a las personas con deficiencia intelectual: El Arca y Fe y Luz.  Las 147 comunidades de El Arca en 35 países y las 1500 comunidades de Fe y Luz en 82 países, son verdaderos laboratorios de transformación humana en donde todos y cada uno de quienes han tenido la experiencia de vivir con las personas con algún tipo de discapacidad salen completamente transformados por lo que han recibido y por la invaluable riqueza de las relaciones humanas que han podido establecer.  Jean Vanier se ha convertido en el más ardiente defensor de los pobres y de las personas más débiles de nuestra sociedad.

Además de promover la tolerancia, los derechos humanos y las relaciones con las personas discapacitadas, Jean Vanier nos invita a reconocer los dones y las enseñanzas que éstas pueden aportar a la sociedad una vez que son acogidas y, evidentemente, amadas.

‘ser con y por los otros’

El mensaje de Jean Vanier es inmensamente profundo, sobrepasa los límites de cualquier frontera religiosa o cultural ya que está indudablemente dirigido a todos al hablar  de las necesidades fundamentales y universales de la totalidad de los seres humanos.  También es posible escucharlo en el ámbito público al que es invitado frecuentemente a hablar y dar su opinión sobre los grandes temas sociales de la actualidad.   Su experiencia personal le permite dar testimonio del poder transformador del amor, del saberse vulnerable, del perdón y de la simplicidad;  cualidades humanas que, a pesar de ser esenciales, son muy poco promovidas en nuestros días.

Mientras que la corriente de la sociedad contemporánea se encamina hacia la búsqueda sumamente individualista del desarrollo personal, incluso en detrimento del crecimiento de los otros, Jean Vanier nos llama a reorientar nuestra atención hacia el “ser con y por los otros” y  a llevarlo a cabo al lado de los más débiles; es decir, este ser humano excepcional invita a cada persona a ir más allá de su egoísmo y de sus propias ambiciones para trabajar en favor del bienestar de los otros, abriéndose a escuchar sus deseos y sus necesidades, ya que es la única manera de  descubrir la belleza oculta y los tesoros escondidos que se hallan en el recinto más íntimo de cada persona.  El Arca y Fe y Luz fueron creadas a partir de la convicción de que las personas que el mundo juzga inútiles y que a la vez son consideradas como un peso financiero, son fuentes de vida y pueden llevarnos a que se realice en nosotros la transformación necesaria para convertirnos en seres humanos plenos.

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“La espiritualidad se trata entonces de acercarse a las personas que han sido rechazadas, rompiendo el muro que separa a los ricos y los pobres”. dice Jean Vanier, Compañero de la Orden de Canadá y fundador de L’Arche.”

“Estamos en una cultura en la que el poder, la belleza y la capacidad tienen valor. Y aquellos que son menos capaces o que aparentemente están menos dotados,  deberían desparecer. Es una cultura basada en la fuerza y el éxito individual. Cada uno sube lo más alto que puede, buscando siempre ascender y conseguir dinero.”

“Esto nos lleva a la ruina, porque es una cultura que dice que tengo que ser más poderoso que mi vecino. Y siendo más poderoso que mi vecino, no aprendo a compartir con las personas. Aprendo a estar por encima de ellas.”

“En este mundo es fácil caer en el peligro de olvidarse del “nosotros” y de olvidarnos de que somos parte de una familia. ¿Cómo puede cambiar esto? La pregunta siempre será ‘cómo pierdo poder’.”

“La espiritualidad  es acercarse a las personas que han sido rechazadas. Es romper el muro que separa a los pobres de los ricos. Pero es algo más. Es un encuentro. Y un encuentro implica ‘que no soy mejor que tú. Y tú no eres mejor que yo’. Somos solo hijos de Dios. Es ese movimiento de bajar. No creer en el poder y en el ascenso.”

“Cuando alguien me conoce en la profundidad de mi ser, donde no tengo que fingir que soy mejor que los demás, supone una liberación: una liberación para ser yo mismo”.

“Soy hay una cosa que realmente importa: el trato personal. “¿Me quieres? ¿Me quieres como soy?’. Y este trato personal supone una revelación. Descubrimos que podemos encontrarnos sin ningún obstáculo: yo te recibo como don y regalo y tú me recibes como don y regalo. Esto es el verdadero encuentro, la comunión con las personas, un momento de profunda alegría. Aquí es donde se encuentra la alegría más profunda. Cuando conocemos a personas y no estamos por encima de ellas, ni por debajo de ellas, sino solo como hijos de Dios, unidos.”

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