El ‘Aquarius’ llevará a Valencia a los 629 migrantes con ayuda de dos barcos militares italianos

El barco humanitario había descartado anoche poder ir a España por la falta de suministros

Finalmente, los 629 migrantes rescatados la noche del sábado al domingo en aguas internacionales frente a Libia irán a España, al puerto de Valencia. Esas son las instrucciones que ha recibido el Aquarius de las autoridades italianas, según ha confirmado en el puente de mando Nicola Stalla, el coordinador de rescate de SOS Mediterráneé. Los motivos que, según explicó él anoche, lo impedían –la imposibilidad de garantizar la seguridad con todo el grupo en una sola embarcación– han sido resueltos. La travesía será en una flotilla de tres: este barco fletado por esa ONG y Médicos sin Fronteras llevará a un centenar de migrantes (los que caben a cubierto), mientras el resto de ellos será trasladado a sendos buques de la Guardia Costera y de la Marina italiana. “Eso permitirá que el Aquarius haga una travesía con la seguridad garantizada”, ha añadido. Italia ha mandado comida y medicinas al Aquarius esta mañana. La travesía durará en condiciones idóneas unos tres días y medio, según Stalla, marino mercante. La partida se espera para esta tarde.

Los migrantes todavía desconocen que ya hay un país de acogida. Los equipos humanitarios están perfilando el mensaje para darles una información clara y precisa sobre lo que va a ocurrir en las próximas horas. Especialmente complicado va a ser explicarles que van a ser separados y que algunos viajarán en embarcaciones militares. Después del desayuno (té, pan y galletas energéticas), les informarán. Irán por cada una de las cubiertas a contarles que vamos a España. Un país que les da la bienvenida.

La ley del mar estipula que los rescatados deben ir al puerto seguro más cercano, aunque en esta ocasión será a uno lejano. El Aquarius buscaba un destino para estos refugiados e inmigrantes desde que el domingo, ya con 629 a bordo incluidos 400 trasladados desde barcos militares italianos, el nuevo Gobierno de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas anunció el cierre de sus puertos a los barcos de las ONG que salvan vidas en el Mediterráneo. El lunes el nuevo presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, ofreció la opción Valencia.

A última hora de la noche del lunes, Stalla decía que emprender la travesía con todo el grupo era imposible porque implica que tendrían que dormir al raso y el tiempo estaba empeorando, por lo que supondría “poner en peligro al barco, a la tripulación y a los rescatados”. Las negociaciones a través del Centro de Coordinación Marítima de Roma, el encargado de coordinar los rescates y la llegada de todos los migrantes a bordo, han continuado durante toda la noche y han prosperado en la opción Valencia con el apoyo de los dos barcos italianos.

Esta solución contenta a Italia, que mantiene el cierre de sus puertos, y al presidente español, que resuelve una crisis humanitaria que afecta de lleno a la política migratoria europea. En cuanto se conoció la propuesta española, el nuevo ministro del Interior italiano, el xenófobo Matteo Salvini, cantó victoria inmediatamente en un tuit.

Los detalles del traslado se irán perfilando a lo largo del día pero la operación de traslado a los otros buques llevará tiempo. Valencia está a 700 millas náuticas (unos 1.300 kilómetros) del punto entre Malta e Italia donde ahora se encuentra el barco humanitario.

La situación a bordo es de calma en general pero la tensión va en aumento. Ninguno de los migrantes están críticos pero hay muchos enfermos, hay siete embarazadas, una decena de niños, 123 menores no acompañados… Todos salieron de Libia, un infierno sobre todo para los subsaharianos y están exhaustos. La batalla para conseguir un hueco donde dormir es uno de los asuntos que más fricciones levanta en las últimas horas. Tantísima gente en un espacio tan reducido –con 77 metros de eslora, está preparado para acoger durante un par de días o tres a 550 personas— supone un gran riesgo porque la situación puede deteriorarse muy rápidamente.

El Aquarius es uno de los pocos barcos de ONG que quedan en el Mediterráneo central, donde en lo que va de año se han ahogado 784 migrantes, según el recuento la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados. El viernes se convirtió en el primero de ellos que zarpaba a la zona de rastreo y salvamento frente a Libia desde la toma de posesión del nuevo Gobierno italiano, abiertamente anti inmigrantes.

Para la madrugada del sábado, el equipo de rescate de SOS Mediterránée había salvado de morir ahogados a 229 migrantes que iban en dos pateras, una de las cuales se rompió. A 40 los tuvieron que sacar del agua. Los 400 restantes fueron trasladados al Aquarius desde barcos militares italianos tras ser rescatados por ellos mismos o por barcos mercantes que se los toparon.

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