Por qué vivir en familia nos hace más felices, según Harvard

La felicidad es la gran meta que todos buscamos. Algunas encuestas recientes realizadas a jóvenes destacan que su idea de felicidad está basada en la fama y la riqueza. Sin embargo, un estudio de la prestigiosa universidad de Harvard, que se inició en 1938, ha revelado que el mejor indicador de felicidad a largo plazo son las relaciones con la familia, los amigos y la pareja. Este proyecto de investigación llamado Harvard Study of Adult Development, sobre la felicidad, ha seguido y examinado de cerca la vida de más de 700 hombres y de sus parejas. El estudio tenía como objetivo determinar qué factores contribuyen a que una persona envejezca de manera feliz y saludable. Las enfermedades o el debilitamiento mental, suelen tener mucho que ver con la soledad.

El actual director del estudio, Robert Waldinger, ha resumido los resultados más impactantes de este proyecto en una conferencia TED. Cuando este investigador asumió el mando en 2003 extendió el estudio para centrarse en esposas e hijos de los 700 hombres que estaban siendo estudiados, grabando a las parejas en sus casas, para estudiar su interacción y entrevistarlos por separado sobre cada aspecto de sus vidas, incluso las rencillas del día a día.

“Una y otra vez en estos 75 años”, afirma el Dr. Waldinger, “nuestro estudio ha demostrado que la gente a la que le va mejor es aquella que se apoya en las relaciones con su familia, amigos y la comunidad”.

Las buenas relaciones familiares protegen contra enfermedades

A medida que avanzaba la investigación, los científicos constataban que los factores que influían positivamente sobre la salud y el bienestar eran las relaciones con los amigos, principalmente con la pareja. De hecho, las personas con unas relaciones sociales más estrechas estaban libres de enfermedades crónicas y mentales y a penas presentaban pérdidas de memoria, aunque esas relaciones tuvieran algunos altibajos.

De hecho, los altibajos en las relaciones familiares y sociales según el estudio no repercuten de manera negativa sobre la felicidad. En este sentido, Waldinger reconoce que “esas relaciones buenas no tienen que ser fáciles todo el tiempo. Algunas de nuestras parejas, que están en los ochenta, pueden estar peleando todo el día. Pero siempre que sintieran que en verdad podían confiar en el otro cuando las cosas se ponían difíciles, esas discusiones no causaban estragos en su memoria”.

Los amigos, fuente de felicidad

En las relaciones fuera del hogar sucede algo parecido. Los participantes del estudio que se esforzaron por sustituir a sus viejos compañeros de trabajo por amigos nuevos después de jubilarse estaban más sanos y felices que los que invertían menos esfuerzo en mantener sus círculos sociales cuando dejaban de trabajar.

El estudio señala que después de seguir a estas personas durante muchas décadas y al comparar el estado de su salud y relaciones desde el inicio, los lazos sociales fuertes son la causa de salud y bienestar a largo plazo.

Entre las recomendaciones de Waldinger para conseguir la felicidad destaca empezar a hacer lo siguiente: “algo tan sencillo como remplazar el tiempo que pasamos ante una pantalla con tiempo de convivencia, o revivir una relación aburrida con una actividad en común, como ir a caminar o salir juntos. Ponte en contacto con aquel familiar con el que casi no hablas, porque esas disputas familiares que son tan comunes suelen afectar más a los que están resentidos”.

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