La figura de Ignacio de Loyola tiene ingredientes de película. Quizá ésa sea la razón por la que un santo del siglo XVI se haya puesto de moda en los últimos meses en diferentes medios de comunicación. Cine, teatro y cómic, tres formatos diferentes que acaban de estrenar nuevas versiones de la vida del fundador de la Compañía de Jesús.
Un hombre apasionado por cada proyecto en el que se embarca, que vive todo con intensidad. Reflexivo y a su vez hombre de acción. Perteneciente a un tiempo, a un espacio, a una sociedad; abierto a las sorpresas y seguro, porque su seguridad reside en su ciega confianza en Dios. Son rasgos que llaman la atención en nuestra sociedad donde la seguridad nos mantiene quietos. La figura de Ignacio sigue siendo un “personaje” de moda porque a muchos les gustaría aspirar a parecerse a él.
Pensando especialmente en los jóvenes, la Fundación de Comunicación Jesuita en Filipinas ha estrenado este verano la película “Ignacio de Loyola”. Se centra en la primera parte de la vida del santo cuando el ambicioso Iñigo López de Loyola lucha para dar sentido a su vida después de la lesión sufrida en la batalla de Pamplona. Escrita y dirigida por el cineasta filipino Paolo Dy, se ha rodado en varios emplazamientos de España. El actor español Andreas Muñoz, que encabeza su reparto, ha afirmado en esta entrevista que “Esta película es la mejor manera de que la gente conozca a un hombre que ha cambiado el mundo”.


Por su parte, el Grupo de Comunicación Loyola acaba de publicar dos libros dedicados a Ignacio. En junio lanzó “Íñigo. Una obra de teatro”, del actor, escritor y director Jonathan Moore y que puede ser utilizada como un texto de estudio, actividades pastorales, evangelización, espiritualidad o para ser representada por estudiantes. Y este mes de septiembre publica el relato de su vida en cómic, una adaptación del libro de José María Rodríguez Olaizola SJ Ignacio de Loyola, nunca solo para lectores de una media de 14 años con ilustraciones de Ignasi Flores.

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